Juan 1:17

Reina Valera 1960

Romanos 3:24

Reina Valera 1960

Mateo 10:8

Reina Valera 1960

domingo, enero 26, 2014

El gran avivamiento de oración de 1857.

 (Este artículo fue publicado en inglés en un foro de discusión 
en http://www.revivalschool.com, por un miembro del foro.)

2 Crónicas 7:14: "Si mi pueblo que está llamado según mi nombre, 
(1) se humilla, (2) ora y (3) busca mi rostro, y (4) se aparta de sus caminos malvados, entonces yo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra."

Cuando estudiamos el avivamiento de 1857 en los Estados Unidos, encontramos que se cumplieron estas mismas 4 condiciones; y como resultado, Dios "sanó la tierra".


¡Este avivamiento maravilloso comenzó con un solo hombre y su reunión fracasada de oración! Pero terminó con dos millones de convertidos por ambos lados del Atlántico, y fue llamado "El Segundo Gran Despertar Evangélico" (Dr. Edwin Orr).

Jeremías Lamphier, de 49 años, era un recién nombrado ministro de la Iglesia Holandesa del Norte en Nueva York. El invitó a una reunión de oración semanal de mediodía hasta la una, para "dar a los empresarios y negociantes una oportunidad de hacer una pausa e invocar a Dios".


El 23 de setiembre a mediodía abrió la puerta y esperó. Veinte, treinta minutos pasaron. Nadie vino. Por fin apareció una persona, después otra. Al fin eran seis personas que oraron.

El siguiente miércoles llegaron 22 personas. El antecesor de Lamphier había organizado reuniones similares y se había visto obligado a cerrarlas por falta de interés. Jeremías se habrá preguntado si su reunión iba rumbo al mismo destino.

Pero el siguiente miércoles coincidió con el desastre financiero más grande en la historia de la nación. Los bancos cerraron. Los negocios cerraron sus puertas. De un momento al otro, los hombres se quedaron desempleados y se vieron amenazados con morir de hambre. Aquellos que habían estado demasiado ocupados o demasiado orgullosos para orar, estuvieron ahora desesperados en su necesidad de Dios. Pronto la reunión de oración estuvo más que llena. Dentro de seis meses, 10'000 empresarios oraban diaria y públicamente en las iglesias de Nueva York.

Los reporteros que fueron enviados para ver las reuniones, notaron que fue enteramente un movimiento de laicos sin predicación, y solo cinco minutos de oración por persona. Se permitía una sola exhortación de cinco minutos por reunión, y estas exhortaciones a veces produjeron escenas dramáticas. Una palabra dada acerca de la necesidad de arrepentirse, hizo que un hombre exclamara: "¿Qué tengo que hacer para ser salvo?" - este hombre había estado planeando un asesinato y su suicidio.

Según el ejemplo de Nueva York, en toda América se abrieron teatros, iglesias y locales grandes para la oración, y miles vinieron. Un hombre que viajaba de Omaha a Boston, reportó "una reunión continua de oración a lo largo del camino entero - una reunión de oración de una extensión de 2000 millas."

Personas empezaron a convertirse, a menudo en las mismas reuniones de oración. Una escena de una reunión de oración interdenominacional unida en Michigan: "'Una esposa intercesora pide oración por su esposo inconverso.' - Inmediatamente, un hombre alto se puso de pie y dijo: '¡Yo soy este hombre! Yo tengo una esposa intercesora.' - Entonces, se levantaron otros cinco esposos convencidos de su pecado, y pidieron oración por su conversión; y el poder de Dios vino sobre la reunión."

Pronto, el número de conversiones reportadas alcanzó 7'000 por día, y por dos años, las iglesias de América recibieron un promedio de 10'000 nuevos miembros cada semana.

Gran Bretaña siguió el ejemplo de América. Las reuniones de oración se multiplicaron. Dentro de un año, otro millón de personas se habían convertido a Cristo.

En este gran avivamiento no hubo ningún predicador, ningún líder, ninguna predicación. Fue una demostración de que la oración, y la oración sola, puede traer la presencia de Dios no solo a una reunión, sino a naciones enteras.

La oración intensiva es lo que es indispensable en un genuino derramamiento del Espíritu de Dios.

¿Donde está el Dios de Elías?



A la pregunta: ¿Dónde está el Dios de Elias? Respondemos: Pues ¡donde ha estado siempre: en su trono! Pero ¿dónde están los Elias de Dios?

Sabemos que Elias era un hombre «de pasiones semejantes a las nuestras», pero, ¡ay!, nosotros no somos hombres de oración como él. Hoy Dios parece olvidar a los hombres de oración; no porque somos demasiado ignorantes, sino porque somos demasiado autosuficientes. ¡Hermanos, nuestras capacidades son nuestros impedimentos y nuestros talentos piedras de tropiezo!

Elias salió de la oscuridad al escenario del Antiguo Testamento como un hombre maduro. La reina Jezabel aquella hija del infierno, había destruido a los profetas de Dios reemplazándoles por sacerdotes de divinidades falsas. Oscuridad espiritual cubría la tierra. El pueblo estaba ciego y bebía la iniquidad como agua. Cada día se levantaban nuevos templos paganos, donde se practicaban crueles ritos en los que perecían inocentes víctima humanas de niños y doncellas.


Todo esto ocurría en un pueblo que llamaban a Abraham su padre, y cuyos antepasados habían clamado a Dios en sus tribulaciones y habían sido librados de todas sus angustias. El Señor de gloria parecía ausente y la sal había perdido su sabor. El oro se había convertido en escoria. Sin embargo, de su profunda apostasía Dios levantó a un hombre ―no un comité, ni una secta, ni un ángel sino un HOMBRE―, y un hombre de pasiones semejante a las nuestras. Dios llamó á un hombre, no a predicar, sino «a estar en el portillo». Como Abraham en antiguos tiempos, así ahora Elias «estuvo ante el Señor». Por esto el Espíritu Santo pudo escribir su biografía en dos palabras: «Elías oró» Nadie puede hacer nada más importante para Dios y para los hombres. Si la Iglesia tuviera hoy tantos ardientes intercesores como tiene consejeros diligentes, veríamos el despertamiento universal antes de un año.

Tales hombres de oración son siempre benefactores nacionales. Elias era uno de éstos. Oyó una voz, vió una visión, experimentó un poder, se enfrentó con un enemigo y, contando con Dios como aliado, obtuvo una gran victoria.

Las lágrimas que derramó, las angustias que sufrió y los gemidos que profirió están escritos en el Libro de las Crónicas de Dios. Por fin, Elias emergió con la infalibilidad de un profeta. Conoció la mente de Dios. Por tanto, un solo hombre conquistó una nación y alteró el curso de la Naturaleza. Este, «desecho de los hombres», se mantuvo firme e inconmovible como los montes de Galaad cuando cerró los cielos con su palabra. Por la llave de la fe, que se adapta a todos los cerrojos, Elias cerró los cielos, se puso la llave en el bolsillo y Acab tembló. Aunque es maravilloso cuando Dios se apodera de un hombre, es todavía mas admirable cuando un hombre se apodera de Dios. Que un hombre de Dios «gima en el espíritu», y Dios clamará: «Dejadme hacer.» Nosotros quisiéramos las proezas de Elias, pero no sus destierros.

Hermanos, si hacemos la obra de Dios, a la manera de Dios, en el tiempo de Dios y con el poder de Dios, tendremos la bendición de Dios y las maldiciones del diablo. Cuando Dios abre las ventanas del cielo para bendecirnos, el diablo abre las puertas del infierno para atacarnos. La sonrisa de Dios significa el ceño del diablo. Los simples predicadores no pueden ayudar ni dañar a nadie; pero los profetas conmueven a todo el mundo y hacen desesperar a algunos. El predicador suele ir con la multitud, el profeta va en contra. Un hombre pobre, pero ardiente y lleno de Dios, será tildado de mal patriota porque habla contra los pecados de su nación; de severo, porque su lengua el una espada de dos filos; de desequilibrado, porque el peso de la opinión está en su contra. El predicador será ensalzado, el profeta abucheado.

¡Ah, hermanos predicadores! Amamos a los santos de la antigüedad, mártires y reformadores. Veneramos a nuestros Luteros, Bunyans, Wesleys, Asburys, etc. Escribimos sus biografías, reverenciamos su memoria, redactamos respetuosos epitafios, les construimos monumentos Lo hacemos todo menos imitarles. Veneramos como reliquia hasta la última gota de su sangre; pero nos guardamos de derramar una gota de la sangre nuestra.

Juan el Bautista pudo mantenerse seis meses en prisión; pero él y Elias no podrían permanecer seis semana en la calle de una ciudad moderna. Los encerrarían en manicomio por reprender el pecado y no silenciar su mensaje.

Los evangelistas de nuestros tiempos lloran el poder de los sistemas ateos, pero cierran la boca ante la amenanaza de la religión nominal y apóstata. América se estremecería de costa a costa si algún predicador famoso atacara, a las religiones humanamente organizadas y sus errores; nadie siente compasión por las multitudes engañadas, en vida y en muerte, con formas nocivas de religión. Tales multitudes tienen que conmovernos, como conmovieron a Elias circunstancias parecidas. El enemigo ha venido como un río. ¿No hay ningún guerrero de Dios, revestido con la armadura del Espíritu Santo, capaz de levantar bandera contra él? Sólo un lugar mantendrá el corazón en pasión y los ojos en visión. Este lugar es la cámara secreta de la oración. Elias, con un volcán en el corazón y voz de trueno, apareció en el reino de Israel para un tiempo como ése.

Las dificultades para la evangelización mundial si muchas en nuestros días. Pero las dificultades dan lugar a hombres decididos. ¿Has llegado ante ríos que te parecen invadeables? ¿Te hallas ante montañas incruzables Dios es especialista de cosas imposibles para todo otro poder.

Pero el precio es alto. Dios no quiere ser nuestro asociado sino a condición de ser dueño.

Elias vivió con Dios. Consideró los pecados de la nación como pecados contra Dios; se entristeció sobre tales pecados como Dios mismo, y habló contra ellos como Dios. Fue tan apasionado en sus oraciones como en su denuncia del mal. Su predicación era como fuego y los corazones de los hombres como metal fundido.

Pero «los pasos del hombre de bien son ordenados por (el Señor» (Salmo 37:23). El Señor dijo a Elias: «Escóndete», y más tarde dijo: «Muéstrate». Habría sido un gran error esconderse cuando tenía que reprender a reyes por el amor de Dios, y peligroso desafiarles sin orden expresa del Señor. Es un error predicar si el Espíritu nos ordena esperar en el Señor. Debemos aprender a decir como David: «Alma mía, espera siempre en Dios» (Salmo 62:5). ¿Quién se atreverá a pedir a Dios cortar todos nuestros propios apoyos? Los caminos de Dios no son nuestros caminos. Sus caminos son «escondidos», pero El nos los revela por el Espíritu Santo.

¿Le ordenó Dios alojarse en Chêrit y Sarepta en algún gran hotel? ¡Oh, no! ¡A este profeta de Dios, a este predicador de la justicia le fue ordenado alojarse en casa de una viuda pobre!

Más tarde la oración de Elias fue un modelo de oración concisa: «Escúchame, oh Señor, escúchame, para que este pueblo pueda conocer que Tú eres el Señor y que Tú has cambiado su corazón» (1.ª Reyes 18:37). E. M. Bounds tiene razón al decir que las oraciones breves en público son el resultado de largas oraciones en secreto. Elias oró, no por la destrucción de los profetas idólatras, ni que cayeran rayos sobre el rebelde pueblo de Israel, sino para que la gloria y el poder de Dios se revelaran como Dios quisiera.

Nosotros tratamos de ayudar a Dios a salir de las dificultades. Recordad que Abraham lo intentó, y hasta el día de hoy el mundo sufre su error a causa de Ismael. En cambio, Elias trató de poner las cosas más y más difíciles para Dios. ¡Pidió fuego e hizo empapar el altar de agua! Dios quiere vernos atrevidos en nuestras oraciones. «Pídeme y te daré las gentes por heredad, y por posesión tuya los términos de la tierra» (Salmo 2:8). ¡Oh hermanos ministros! La mayoría de nuestras oraciones son advertencias y consejos a Dios. Nuestra oración está teñida de egoísmos, ya sea para nosotros mismos, para nuestra denominación o para nuestro grupa ¡Perezca tal pensamiento! Nuestro objetivo debe ser Dios solo. Es su honor el que está puesto en juego. Su bendita Hijo el que es despreciado e ignorado. Sus leyes, quebrantadas. Su nombre, profanado; su Libro, olvidado, y su Casa, convertida en un círculo de actividades recreativas Dios necesita mucha paciencia para con las oraciones de su pueblo. Le decimos lo que tiene que hacer y cómo. Hacemos juicios y formulamos apreciaciones cuando oramos. En una palabra: lo hacemos todo menos orar. Sin embargo, en ninguna Escuela Dominical puede aprenderse este arte. ¿Qué escuela bíblica tiene la oración como una de sus asignaturas? La ciencia más importante que uno puede estudiar es la oración según la Biblia. Pero ¿dónde se enseña semejante ciencia? Liándonos la manta a la cabeza nos atreveremos a decir que muchos de nuestros presidentes y maestros no oran ni derraman lágrimas ante Dios. ¿Cómo pueden enseñar lo que no saben?

La persona que pudiera inducir a muchos creyentes a orar levantaría el más grande despertamiento que el mundo haya conocido. La falta no está en Dios. «El es podeiroso para hacer conforme al poder que obra en nosotros». El problema para Dios hoy día no es el Ateísmo, ni la Religión falsa, ni el Liberalismo o Modernismo. El problema para Dios es el Fundamentalismo muerto.

El evangelismo y el despertamiento., aunque íntimamente unidos, no deben ser confundidos. El despertamiento es una experiencia de la Iglesia; el evangelismo, una expresión de la Iglesia.
Paul S. Rees

Dios nunca ha tenido el propósito de que su Iglesia sea mi refrigerador para conservar la piedad; sino una incubadora de nuevos convertidos.
F. Lincicome


¿Soy yo, Señor?
Los apóstoles


¿Has llegado ante ríos invadeables? ¿Te hallas quizá ante montañas incruzábles? Dios es especialista de cosas imposibles Y se complace en hacer .Lo imposible a todo otro poder.

¡Señor, ayúdanos a obtener popularidad donde ésta llene verdadero valor: En la Corte Celestial!
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Tomado del libro, ¿Porqué no llega el avivamiento?
Leonard Ravenhill, Capítulo IV.

La constante purificación de nuestra andadura



Por Francisco Lacueva

De la misma manera que los israelitas cometieron muchas infidelidades en su peregrinación por el desierto y tuvieron que ser castigados por Dios, así también nuestra andadura espiritual por el desierto de esta vida requiere una constante labor de purificación. La purificación es, por decido así, la cara negativa de la santificación, y es necesaria para llegar al parecido final con Cristo (1a Jn 3:3).

Habiendo de imitar la santificación de Dios (Lev. 11 :44), nuestra pureza implica desprenderse de toda escoria de defecto y de pecado. En efecto, puro es lo que es aquello que se denomina como tal, sin mezcla, a imitación de Dios, que es el puro e infinito Ser (Ex 3: 14-15), sin mezcla del no-ser. Así decimos que algo es "de oro puro" cuando todo ello es oro y sólo oro. Esta pureza interior, sin mezcla, es la expresada en Mat 5:8; 6:22-24; 1.a Cor. 5:7; 1.a Jn. 2: 15, comp. con Mat. 6:24; Luc. 16: 13). Ahora bien, el vocablo "puro" se deriva del griego "pyr" = fuego, porque todo metal se purifica cuando es acrisolado por el fuego. De ahí que el cap. 12 de Hebreos, en el que domina la idea de purificación del creyente, se cierre con la frase de Deut. 4:24: "porque nuestro Dios es fuego consumidor" (Heb. 12:29). Pero Dios sólo consume la escoria, no el oro. Por eso, el creyente, como el pueblo elegido, simbolizado en la zarza ardiendo de Ex 3:2, arde sin consumirse. Dios lo prueba y castiga pedagógicamente, para que no sea consumido con el mundo (I Cor. 11: 30-32).



¿Qué debe hacer el creyente para colaborar en esta constante purificación de su andadura cristiana?

Algo tan ineludible como es el tomar su cruz cada día, para ser verdadero discípulo, es decir, para ir en seguimiento del Maestro (Mt. 10:38; 16:24; Mc. 8:34; 10:21; Luc 9:23; 14:27). Seguir a Cristo comporta, pues, la crucifixión del "yo". No del genuino "yo" = la auténtica personalidad que Dios creó en nosotros, sino del falso "ego" que han configurado nuestros pecados. Para ese falso "yo" que llevamos dentro, lo espiritual es una necedad y la cruz de Cristo es una locura (l.a Cor. 1: 18¬23; 2: 14). Por eso, para que cambie nuestra mentalidad en el arrepentimiento (Mc. 1: 15) y se vaya renovando nuestro entendimiento (Rom. 12:2), es preciso que nuestros pensamientos se rindan cautivos a la obediencia de Cristo por la fe (Rom. 1:5; 16:26; I Cor. 10:5). Como advierte Chesterton, nuestra razón busca la rotundidad de la esfera, mientras la fe nos exige la contradicción de la cruz. En efecto, una cruz es un conjunto de dos palos cruzados: nuestra voluntad que se cruza con la voluntad de Dios. Por eso, toda tribulación, toda "cruz" resulta amarga en la medida en que expresa un conflicto con el pecado. De ahí que el creyente que no acepta su condición crucificada con Cristo al propio "yo" y al mundo, se ve obligado a soportar una tensión que le atormenta. Como bellamente expresa Thomas Brooks, los cristianos imperfectos experimentan esta dolorosa tensión, porque "son demasiado buenos para ser felices con el mundo, y demasiado defectuosos para ser felices sin el mundo".

La crucifixión del cristiano adquiere tres dimensiones especificadas por el Apóstol en su epístola a los fieles de Galacia, puesto que tres son también las dimensiones de la conducta: la relación con Dios, consigo mismo y con el prójimo. Estas tres dimensiones éticas de la conducta humana eran perfectas antes de la caída, pero se echaron a perder al deteriorarse la imagen de Dios en el hombre. Al estar ahora falsificadas por una relación incorrecta con Dios, con nosotros mismos y con el prójimo, han de ser crucificadas, como hacía el Apóstol:

1. Su relación santa con Dios exigía la crucifixión del propio "yo" para que fuese Cristo quien viviese en él (GáI. 2:20)

2. Después menciona la crucifixión de la carne con sus pasiones y deseos (GáI. 5:24), para recobrar en Cristo la unidad interior de que gozaban nuestros primeros padres antes de la caída (Gen 2:25; 3:7-8)

3. Finalmente, el creyente queda crucificado al mundo (Gál. 6: 14): en la medida en que él renuncia a lo mundano, los mundanos están en contra de él (1.a Pedro 4:3-4).

sábado, enero 25, 2014

La Amenaza del Antinomianismo



Por John Wesley

"Un golpe a la raíz" o "Cristo apuñaleado en la casa de sus amigos"
"Judas, ¿con un beso entregas (traicionas) al hijo del hombre?" (Lc. 22:48)


"Sin santidad nadie verá a Dios" (Heb. 12:14).


Sin santidad nadie verá el rostro de Dios en la gloria. Nada debajo del cielo puede ser más seguro que esto, pues "la boca de Jehová lo ha dicho" (Is. 1:20). "Y el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Mc. 13:31). Dios caería de los cielos, de la misma manera, si esta palabra cayera a tierra; esto no puede suceder.


Nadie vivirá con Dios, sino aquel que ahora vive para Dios; nadie gozará de la gloria de Dios en el cielo sino aquel que lleve la imagen de Dios en la tierra. Nadie que no es salvo del pecado será salvo del infierno en el más allá; nadie podrá ver el reino de Dios en los cielos a menos que el reino de Dios esté en él aquí. Quien quiera que vaya a reinar con Cristo en el cielo debe tener a Cristo reinando en él en la tierra. Este debe tener ese "mismo sentir (pensamiento) que hubo en Cristo Jesús" (Fil. 2:5) haciéndolo apto para "andar como él anduvo" (1 Jn. 2:6).


Sin embargo, tan cierto como es esto y tan claramente como es enseñado en las Sagradas Escrituras, difícilmente hay entre todas las verdades de Dios una que sea tan poco recibida por los hombres como ésta. Ciertamente, de alguna manera, fue intuida incluso por los sabios impíos, algunos de ellos afirmaron que nada agradaba a Dios sino el: "sancti recessus mentis, et incoctum generoso pectus honesto": "Una mente santa y virtuosa y un corazón inmerso en generosa honestidad". Aunque no podían negarlo, no obstante de una manera fácil y eficaz se evadieron de esa verdad. Fabricaron "algo" que pudiera hacer "las veces" de la santidad interior: crearon ritos y ceremonias, formas externas o acciones gloriosas para suplirla. Así los romanos lanzaron su cruzada a la felicidad futura y dieron "entrada al cielo" a todo aquel que peleara valerosamente defendiendo a su patria; a aquellos que en su vida hubiesen sido sacerdotes puros; también a los inmortales poetas que escribieron versos dignos de Febo; y también a aquellos que enriquecieran a la humanidad a través de las artes. Para los sabios impíos esto era más que suficiente para asegurarle al hombre un lugar en el cielo.

Esto, por supuesto no fue admitido por los romanos modernos quienes desecharon tales grotescas conclusiones, y aunque rechazaron estas ideas, se ingeniaron un nuevo camino para llegar al cielo "sin santidad" hacer penitencias regulares; peregrinajes a los lugares santos; orar a los santos y a los ángeles, y sobre todo esto inventaron las misas de difuntos, la absolución por un sacerdote y la extrema unción. Todo esto satisfizo a los romanistas de la misma manera que los retablos a los impíos. Miles de ellos creyeron sin lugar a dudas que practicando estas cosas, sin santidad alguna, verían al Señor en la gloria.


A los protestantes no les satisfizo esto. Reconocieron que tal esperanza no era mejor que una telaraña. Se convencieron que cualquiera que se apoyara en semejante cosa se apoyaba en un brazo roto. ¿Qué podían entonces hacer? ¿Cómo podrían ver a Dios sin santidad? Pues decidieron hacerlo, no dañando a nadie, haciendo el bien, asistiendo a la iglesia y tomando los sacramentos. De esta manera muchos miles se sentaron en las bancas de las iglesias, convencidos que estaban ya en el camino directo al cielo.

No obstante muchos no se pudieron quedar allí. Esto lo calificaron como "el papismo del protestantismo". Ellos estaban persuadidos que aunque nadie puede ser un verdadero cristiano sin abstenerse cuidadosamente de todo mal, haciendo uso de la gracia en cada oportunidad y haciendo todo el bien posible a los hombres, por otro lado, un hombre puede hacer todo esto y ser todavía un impío. Ellos sabían que ésta era una religión muy superficial, apenas bajo la piel: por lo tanto, no es cristianismo verdadero, ya que este reside en el corazón, es adorar a Dios "en espíritu y en verdad" (Jn. 4:23).
No es otra cosa sino "el reino de Dios EN nosotros" (Lc. 17:21). Es la "vida de Dios en el espíritu del hombre", es la mente que estuvo en Cristo Jesús, es "justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo" (Rom. 14:17) además, de ver esto y darse cuenta, de que ésta era una religión más profunda, sin embargo no está cimentada en un fundamento correcto, porque: "nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo" (1 Cor. 3:11). Nadie puede tener la mente de Cristo hasta que ha sido justificado por Su sangre, hasta que es perdonado y reconciliado con Dios a través de la redención que es en Cristo Jesús, y nadie puede ser justificado, de esto están seguros, sino por la fe y sólo por la fe, pues: "mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia" (Rom. 4:5).

¿Qué evasión podría encontrar el hombre ahora? ¿Qué vereda podría encontrar Satanás para dejar sin efecto toda esta luz? ¿Qué se podía hacer cuando esa gran verdad: "por gracia sois salvos por medio de la fe" (Ef. 2:8) era cada vez más y más recibida? ¿Qué?, sino persuadir a los mismos hombres que la recibieron que "convirtieran la gracia en libertinaje" (Judas 4).




"Simón el mago" apareció haciendo esto mismo y enseñando "que Cristo lo había hecho todo, lo había sufrido todo: que Su Justicia siendo impuesta en nosotros, ya no necesitamos hacer nada nosotros; que viendo que había tanta santidad y justicia en Él, nosotros no necesitamos agregarle más; que si pensamos que hay algo de esto en nosotros o buscamos tenerla es renunciar a Cristo; que desde el principio hasta el fin de la salvación todo está en Cristo, nada en el hombre y que los que predican lo contrario son legalistas que no conocen en absoluto el evangelio"


Esto es en verdad un golpe mortal a la raíz (Os. 9:16). A la raíz de toda santidad y toda verdadera religión. Esto es "una puñalada a Cristo en la casa de sus amigos" (Zac. 13:6) de todos aquellos que profesan ampliamente amarlo y honrarlo, destruyendo el propósito mismo de su muerte: saber "destruir las obras del diablo". Porque donde quiera que esta doctrina sea recibida no hay ya lugar para la santidad, la aniquila de la cabeza a los pies y destruye tanto la raíz como la rama (Mal. 4:1). De hecho, rasga todo deseo de ella y todo trabajo por conseguirla; prohíbe toda exhortación ya que puede alentar su deseo o su esfuerzo; hace al hombre temeroso de su propia santidad, temeroso de anhelar cualquier pensamiento o movimiento hacia ella, ya que el que lo hace niega la fe y rechaza la justicia de Cristo. De esta manera en lugar de ser "celosos de las buenas obras" (Tito 2:14), éstas se convierten en un aguijón en sus narices. Y se convierten infinitamente más temerosos de "las obras de Dios" (Jn. 6:28) que de "las obras del diablo".

Esta es sabiduría, pero no sabiduría de los santos sino sabiduría diabólica. Esta es la obra maestra de Satanás. ¡Más lejos que esto no puede ir! Hacer santos a los hombres sin que tengan un gramo de santidad en ellos. Santos en Cristo, aunque impíos en ellos mismos. Están en Cristo Jesús sin un ápice de la mente de Cristo o del sentir que hubo en Él. Están EN Cristo aunque su naturaleza caída esté en su totalidad EN ellos. Son completos en ÉL (Col. 2:10), aunque "en ellos" sigan siendo tan orgullosos, vanos, codiciosos y pasionales como siempre. Es suficiente: pueden seguir siendo injustos pues en Cristo se "cumple toda la justicia" (Mt. 3:15).

¡0h simples! "¿Hasta cuando, oh simples, amareis la simpleza?" (Prov. 1:22). ¿Cuánto tiempo mas buscareis la muerte en el error de vuestras vidas? o ¿no sabéis, aunque os enseñen otra cosa, que "los injustos no heredarán el reino de los cielos?" (1 Cor. 6:9). "No os engañéis" aunque muchos desean engañaros, bajo la pretensión "válida" de exaltar a Cristo, una pretensión que más fácilmente te roba por cuanto "Él es precioso para ti" (1 Pe. 2:7). Pero mientras el Señor viva: "ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios" (1 Cor. 6:9-11).



Habéis sido realmente cambiados, no sólo no se te tomó en cuenta, sino que de hecho fuisteis hechos justicia. "La ley -el poder interior- del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha hecho libre", verdaderamente libre de la ley -el poder- del pecado y de la muerte (Rom. 8:2). Esta es la libertad, verdadera libertad del evangelio, experimentada en cada creyente. No libertad de la Ley de Dios o de las obras de Dios, sino de la ley del pecado y de las obras del diablo. Mirad que estéis firmes en esta real -no imaginaria- libertad con la que Cristo te ha hecho libre. Y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud, por causa de esos vanos habladores, puesto que ya habéis limpiamente escapado (Gal. 5:1).

Yo te testifico, que si continúas aun en pecado, Cristo en nada te aprovecha, que Cristo no es tu salvador a menos que te salve de tus pecados, y si no purifica tu corazón, la fe en nada te aprovecha. ¡Oh!, ¿cuándo entenderéis, que el oponerse tanto a la santidad interior como exterior bajo el disfraz de exaltar a Cristo, es directamente actuar el papel de Judas traicionando al Hijo de Hombre con un beso?
 
Arrepentíos, arrepentíos. No sea que Él os divida con la espada de dos filos que sale de su boca (Ap. 1:16). Son ustedes mismos, los que al oponerse al propósito verdadero de Su venida al mundo, están crucificando de nuevo al Hijo de Dios y exponiéndolo a vituperio abierto (Heb. 6:6). Son ustedes quienes esperando ver al Señor sin santidad (Heb. 12:14) a través de la justicia de Jesucristo "hacéis de la sangre del pacto una cosa inmunda" (Heb. 10:29) manteniendo la impiedad de los que tanto en ella confían. ¡Cuidado! por que la maldad está delante de vosotros. Si aquellos que sin confesar a Cristo mueren en sus pecados recibirán siete veces el castigo a su impiedad, con seguridad ustedes que han convertido a Cristo en un "ministro de pecado" (Gal. 2:17) serán castigados setenta veces siete. ¿Qué? ¿Puede Cristo destruir su propio reino? ¿Hacer a Cristo un instrumento de Satanás? ¿Poner a Cristo en contra de la santidad? ¿Hablar de Cristo como salvando a Su pueblo en sus pecados? Todo esto no es mejor que decir: "Él los salva de la culpa pero no del poder del pecado". ¿Harás de la justicia de Jesucristo tal cobertura de la injusticia del hombre queriendo decir con esto que el "impío" de cualquier clase heredará el Reino de los Cielos?

¡Detente! ¡Considera! ¿Qué estás haciendo? Habías corrido bien al principio, ¿quién os embrujó? ¿Quién os ha corrompido de la simplicidad de Cristo, de la pureza del evangelio? Tú sabes "que aquel que cree es nacido de Dios" y "que el que es nacido de Dios no practica el pecado, pues Aquel (Jesús) que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca" (1 Jn 5:18). ¡Oh!, ¡volveos al verdadero, al puro, al evangelio primitivo, el que habéis recibido en el principio! Volveos a Cristo, que murió para haceros una nación santa "celosa de buenas obras". "Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras" (Ap. 2:5). "Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo" (Jn. 5:17). Si no trabajáis, vana es vuestra fe. ¿Por qué? "¿Quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta" (Stg. 2:20)? "Acaso no sabéis que aunque tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy" (1 Cor. 13:2). ¿Acaso no sabéis que toda la sangre y la justicia de Cristo, a menos que tengamos la mente de Cristo y ese sentir que hubo en Cristo Jesús y andemos como el anduvo, sólo nos hará dignos de mayor condenación? "Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad" (1 Tim. 6:3-5). No tengáis más temor de exhortaciones fuertes enfocadas a la santidad ya sea interior como exterior. Porque en esto el Padre es glorificado y el Hijo de Dios verdaderamente exaltado. No llaméis de una manera estúpida y sin sentido a todo esto: "Legalismo" -palabra tonta y sin sentido-. No estéis temerosos "de estar bajo la ley de Dios" sino de "estar bajo la ley del pecado". Amad más las predicaciones estrictas, aquellas que más urgen en el corazón y te muestren en que no te pareces a Cristo, y aquellas que te impulsen a amarlo con todo tu corazón y a servirlo con todas tus fuerzas.



Permitidme que os alerte de otra palabra vana y sin sentido. No digáis, "Yo nada puedo", pues si lo hacéis entonces no conocéis nada de Cristo, y no tenéis fe. Porque si tú tienes fe, si tú crees, entonces tú "puedes hacer todas las cosas en Cristo que te fortalece" (Fil. 4:13). Tú puedes amarlo y guardar sus mandamientos y para ti "Sus mandamientos no son gravosos" (1 Jn. 5:3). "¿Gravosos a los que creen?", en ninguna manera. Son el gozo de tu corazón. Muestra pues tu amor a Cristo guardando sus mandamientos, caminando en sus ordenanzas sin mancha (Lc. 1:6). Honra a Cristo obedeciéndole con todas tus fuerzas, sirviéndole con todo tu empeño. Glorifica a Cristo imitándolo en todas las cosas, andando como Él anduvo. Guárdate para Cristo guardándote en todos sus caminos. Confía en Cristo para que viva y reine en tu corazón. Ten confianza en Cristo que Él va a cumplir en ti todas sus preciosas promesas, que Él hará en ti todo el placer de Su benignidad y toda la obra de fe en poder. Aférrate a Cristo hasta que Su sangre te haya limpiado de todo orgullo, enojo y todo deseo del mal. ¡Deja que Cristo lo haga todo! Deja que Aquel que ha hecho todo por ti, lo haga todo en ti. Exalta a Cristo como príncipe, para dar arrepentimiento, como salvador para darte al mismo tiempo la remisión de tus pecados como un corazón nuevo, para renovar un espíritu recto en ti (Sal. 51:10). Este es el evangelio, el puro, el genuino evangelio: Las buenas nuevas de salvación.



No es nuevo, sino el antiguo evangelio que permanece para siempre, el evangelio, no de Simón el mago, sino el de Jesucristo. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo "os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos, cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios" (Ef. 3:16-19).

Génesis de una Iglesia Contemporánea



1 En el principio creó él su propia iglesia rentando un lugar para algunas personas dejando atrás cualquier denominación y se declaró a sí mismo como pastor.

2 Y la iglesia estaba desordenada y vacía y algunas personas se acercaban a apoyarlo. Y aún ahí el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de ese lugar.

3 Y dijo el pastor: Juntemos una ofrenda para arreglar la iglesia; y se juntó la ofrenda.

4 Y vio el pastor que la ofrenda y la gente era buena y apoyaban sus ideas; y separó las ofrendas para la iglesia y otra para él.

5 Y llamó el pastor a las ofrendas donativos para no pagar impuestos y para sus gastos les llamó diezmos .Y fue la tarde y la mañana para pedir dinero.

6 Luego dijo el pastor: Haya expansión en medio de los congregantes y separó a la gente que le convenía de la gente que no tanto.



7 E hizo el pastor la expansión y separó la gente que estaba debajo de los doce años como niños, entre doce y dieciséis adolescentes y los que estaban sobre esas edades: reunión general, grupo de varones, de mujeres, de adultos solteros…Y fue así

8 Y llamó el pastor a la expansión “Mi iglesia”. Y fue la tarde y la mañana una reunión especial para atraer a más gente.

9 Dijo también el pastor: Júntense los que sepan tocar algún instrumento y los que canten descúbranse. Y fue así.

10 Y llamó el pastor a los que tocaban y cantaban “Mi grupo de alabanza” y a la demás gente: servidores. Y vio el pastor que era bueno y le convenía.

11 Después dijo el pastor: Produzca mi iglesia gente que venga a limpiar las instalaciones y lavar los baños, acomodar sillas y tener todo ordenado y limpio. Y fue así.

12 Produjo pues la iglesia gente de buen corazón para ayudar sin preguntar, gente que ayudaba sin esperar nada a cambio y que en su corazón sabía que lo que hacia valía la pena aun sin ser reconocidos. Y vio el pastor que para él era bueno y le convenía.

13 Y fue la tarde y la mañana de limpieza y arreglar las instalaciones cada quien poniendo de su bolsillo lo que había que pagar.

14 Dijo luego el pastor: Haya luz y sonido para las reuniones generales y para los eventos especiales, gente que sepa de sonido y que venga temprano antes de comenzar la reunión a preparar todo y que lo haga bien, comprometidos para poderles reclamar cuando no salgan bien las cosas

15 y darles órdenes como si les pagara un sueldo cuando nunca recibirán ni una moneda de mi parte, y así sirvan por años. Y fue así.

16 E hizo el pastor dos grandes equipos de líderes; los 12 líderes “importantes”, amigos de él y los demás sublideres de células para que obedecieran sin tener un trato directo con ellos. Así se hicieron las “estrellas”.

17 Y los puso el pastor en la expansión de su iglesia y les nombró “ministerios”

18 para señorear en cada área de servicio todo el tiempo tratando de opacar a otros fingiendo haber niveles de espiritualidad por algún cargo de liderazgo. Y vio el pastor que era bueno para el por que así controlaba mejor.

19 Y fue la tarde y la mañana de cursos sobre “liderazgo”.

20 Dijo el pastor: Produzca de la gente, más encargados de los niños, porque son muy inquietos y distraen a los padres de mi predica y a la hora de la ofrenda.

21 Y creó el pastor los grandes monstruos y traumas de la infancia, llenando a los niños de clases aburridas historias repetidas, los maestros sin preparación que solamente logran que de más grandes no quieran saber nada de eso. Y no vio el pastor que no era bueno.

22 Y el pastor felicitó a sus lideres diciendo: “Den fruto, multipliquen a los miembros en mi iglesia, tráiganme ofrendas y reportes de gente que este en rebeldía por no pensar como yo para convencerla o correrla. Y los líderes asentían con la cabeza.

23 Y fue la tarde y la mañana en una comida solo para sus doce líderes.

24 Luego dijo el pastor: Produzcan un CD de alabanza en vivo de nuestra congregación, una página en Internet, una editorial para mis libros y todo lo que se pueda para que vean que mi iglesia es punta de lanza y de las más bendecidas e increíbles. Y fue así.

25 E hizo congresos de jóvenes, mujeres, varones, música, líderes, publicó libros, CDS de música, vendía predicaciones, desayunos, seminarios, encuentros, preencuentros, reencuentros y post-encuentros. Y vio el pastor que para él era bueno.

26 Entonces el pastor dijo: “Hagamos a dios a mi imagen y semejanza, conforme a mi forma de ser y todo lo que yo diga que es bueno o malo, aceptado o inaceptado, incluyendo música, televisión, cine, forma de vestir, forma de hablar, etc., aun cuando no tenga bases bíblicas y solo sean simples caprichos míos se respetarán, y si no, serán juzgados de rebeldía y expulsados de mi iglesia, y así yo voy a señorear sobre todos los miembros de mi iglesia diciendo “dios dice, dios me dijo, dios me hizo sentir”, cuando en realidad es lo que “yo digo, yo siento y yo quiero”

27 Y creó el pastor a dios a su imagen y semejanza… y vio Dios que ESO NO ERA BUENO.

Características de una Secta



Por ww.TronoDeGracia.com
La palabra Secta proviene del latín "sequis" que significa «seguir» también se origina de la raíz "sacado" "secare", que significa «segmentar o separar» Por lo tanto una secta es un grupo de personas que siguen a otro y se separan de un grupo específico. El apóstol Pablo nos llama a seguir la verdad (2 Cor 13:8, efe 4:14-15) lo cual nos evitaría caer en sectas. Cristo mismo nos dice que el que es oveja de él, le sigue (Jn 10:27). La iglesia misma fue considerada una secta en su inicios y atacada como tal por los judíos (Hech 9:2; 19:23; 22: 4). 


Para el cristianismo evangélico una secta es una perversión, una deformación del cristianismo bíblico. La base del cristianismo es el evangelio bíblico, revelado a apóstoles y profetas (Efe 2:20) por ende la base de toda secta es "otro evangelio", un evangelio anti-bíblico. (2 Cor11:4; Gal 1:6). Según el apóstol Pablo algunos perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo, esta es la base general de una secta, el otro evangelio, una interpretación privada de las escrituras, cerrándose a sus propios intereses.


LA MENTIRA: SU GRAN CARACTERÍSTICA

Como hemos dicho las sectas pervierten el evangelio. Ahora bien el evangelio es la verdad de DIOS al hombre (Jn 17:3; 14:6) por lo tanto las sectas entregan "otra verdad". Una marca impresa por satanás es falsear las palabras de DIOS.

En Génesis 3 vemos la mentira del diablo:

♦ Verso 1: cambia las palabras de DIOS
♦ Verso 4: niega abiertamente las palabras de DIOS.

Las sectas utilizan la mentira, y por lo tanto tergiversan la palabra de Dios CON UNA INTERPRETACION PROPIA Y UNA ILUMINACION EXCLUSIVISTA otorgándose así (según ellos) la correcta interpretación de la revelación divina.

Según la biblia la palabra nunca es de interpretación privada (2 Pedro 1:20) y tampoco es humana (2 pedro 1:21) Por lo tanto nadie puede darle una interpretación propia. Ya que la biblia se interpreta a si misma. Es así que nosotros debemos examinar cada interpretación a la luz de la misma palabra de Dios, No importando de quién venga dicha interpretación (1 Tes 5:21)

Las sectas utilizara mentiras y engaños ya que son hijas del diablo (Jn 8:44) y su padre el diablo no cambia de estrategia, ya que no tiene la capacidad de ser creativo

MÉTODOS DE UNA SECTA

Las sectas apelan a los sentidos, no al espíritu del hombre. Trabajan los sentimientos.
  1. Pasiones de la carne, (2 Ped 2:18) 
  2. Viandas (saciedad de....), (Heb 13:9) 
  3. Falso ascetismo (1 tim 4:3) 
  4. Carnalidad (2 Tim 3:1-8)
  5. Engañan por los sentidos como a Eva. (2 Cor 11:3)
Las sectas justifican la carnalidad (los mormones permiten casarse varias veces) las respuestas falsas justifica tu propia creencia (falsas doctrinas) justifica tu propia manera de vivir (hacer lo que quieras) así habrá una secta para cada gusto, es el plan del diablo.

Por lo tanto la secta dirá lo que otro quiera oír
  • Se ganan a las gentes con ilusiones y halagos, un falso amor, el caso de Absalón (2 Samuel 15:1-6)
  • Palabras infladas (2 Ped 2:18)
  • Adulando (Judas 16-18)
  • Apariencia de piedad (2 Tim 3:5)
  • Palabra como de "apóstol" (2 Tes 2:2)
  • Engaño de espíritus (1 Tim 4:1)
  • Comezón de oír hechos 17:21 los paganos no se sacian de cosas nuevas "modas" (2 Tim 4:3-4)
En este sentido las sectas se jactan de tener todas las respuestas y por lo tanto son muy susceptibles a caer en sus garras la gente curiosa e inconformista. Las sectas manejan muy bien la emoción, ocupando los errores de la iglesia, a su favor. Un hermano dañado será presa de su captación emocional. Por eso la secta ofrece un "círculo de amor" capaz de captar al necesitado. El diablo sabe que la característica de la verdadera iglesia es el amor (Jn 13:34-35; 15:12). El diablo no puede amar como Cristo solo imita ese amor según sus propósitos.

Es así que las personas con los siguientes problemas son los blancos de las sectas, propensas a caer en ellas: inadaptación , insatisfacción, carencia afectiva, baja autoestima, depresión, idealismo, misticismo, aburrimiento, falta de utilidad, angustia, drogas, decepción, fracaso, frustración, ruptura familiar, etc..

La secta no presenta la solución a estos problemas, sino más bien que ella misma dice ser la solución. Por lo tanto su captación es por medio de ilusiones de una felicidad plena y abundante, sin sufrir ninguna demanda al principio.
Es por eso que los testigos de Jehová comienzan su discurso con el paraíso en la tierra. Los mormones con una familia perfecta, los pare de sufrir con una multitud de sanaciones y bienestar, y así las diferentes mentiras de cada secta, apelando a las emociones. Pero recordemos que el diablo no tiene la capacidad de entregar felicidad plena. (Isaías 14:6,17) que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel. Compárese con cristo en Isaías 61:1 y observe la diferencia.

El evangelio no solo "habla de nuevas criaturas " sino que le da al hombre la capacidad de serlo realmente a través de la ayuda del ESPIRITU SANTO (Jn 3:5-6; 2 Cor 5:17)


LA FIGURA DEL LÍDER

La secta ocupa el desencanto general en la iglesia verdadera, resalta los fallos de esta y se alimenta de sus errores. Y por lo general todo esto se centra en una persona, el líder. Un personaje carismático, con gran encanto personal y poder de conviccion. El se adjudica una misión divina y por lo tanto es INCUESTIONABLE. Generalmente su personalidad real es soberbia y arrogante, sin admitir jamás la crítica o corrección alguna. También ostenta un título o nombre llamativo y atrayente como: PASTOR, MESIAS, UNGIDO, APOSTOL, PROFETA, ETC, ETC. 

la biblia nos advierte:

Ungidos en nombre de Cristo (Mat 24:5)
Falsos apóstoles (2 Cor 11:4,13,15)

Se adjudican palabras celestiales y poderes que rayan en la ridiculez, sin el mero razonamiento. Rom 12:1-2 nos habla de un culto racional, y 1 Cor 14:15 de entendimiento.

El líder se muestra como el gran conocedor, se pavonea de su conocimiento elevado y muchas veces no es más que un ignorante. Se jactan del griego y del hebreo, pero no son eruditos ni teólogos, basan su conocimiento en su propia arrogancia. Solo aparentan que saben y no saben nada.


LA NUEVA VERDAD

Ellos hablan de comprender la biblia correctamente pero solo a través de ellos mismos. Esta verdad revelada es solo de su conocimiento y por lo tanto exclusiva de su grupo. Para equipárala a la biblia escriben esta nueva verdad en sus escritos sagrados, una fuente externa a la biblia (el libro del mormón, atalaya, coran, etc, etc)

La biblia nos dice: Gal 1:6-9; Efesios 2:20; 2 pedro 2:19-21; Jn 1:1; Isaias 8:20; Isaías 58:13; hebreos 1:1-3; jn 20:31; 1 pedro 4:11; Apoc 22:18-19


  • No es necesaria más revelación escrita que la que ya tenemos.
  • Las nuevas verdades no son hermenéuticas en sus bases.

ATACAN A JESUS

Las sectas comúnmente atacan la persona de Cristo. El primer ataque del diablo en la historia bíblica fue hacia la palabra de DIOS, Y HOY NO HA CAMBIADO SU ESTRATEGIA, SIGUE ATACANDO LA PALABRA DE DIOS ENCARNADA.

Las sectas presentan otro Jesús, uno según ellos, real y bíblico, pero no es el de la biblia en realidad, es uno hecho a la imagen y gusto de la secta. es un Jesús casi amoral uno nunca expuesto por los apóstoles, uno que contradice sus propios dichos en los evangelios, es decir otro Jesús. Uno anti-bíblico, un Jesús que no bajo del cielo sino que salió del infierno.

Así para los arrianos (actuales testigos de Jehová) en el tercer siglo de la era cristiana Jesús era la primera creación de DIOS, y solo merece honra porque el padre se la dio. Ellos piensan que Jesús es inferior en poder, sustancia, y autoridad al padre. Los testigos no dicen al principio que creen de Jesús, ni tampoco que ellos piensan que no es más que el arcángel Miguel encarnado. !¡Blasfemia!! Por eso el concilio de Nicea condeno al arrianismo, por rebajar la persona de Jesús a una creación más del padre.

Para los gnósticos la materia es mala, creada por el mal y por lo tanto negaban la encarnación de Jesús. Los apóstoles juan y pablo, refutaron esta herejía en 1 de Juan y Colosenses respectivamente. El credo de los apóstoles fue formulado para refutar esta blasfemia y por eso comienza con" creo en DIOS CREADOR DEL CIELO Y LA TIERRA....".

El monarquismo dinámico enseñaba que Jesús fue un mero hombre, sobre el cual "descendió el cristo", un poder impersonal y por lo tanto Jesús no era DIOS. ESTO ES UNICISMO. Por otro lado los modalistas hablaban de las distintas caras de DIOS, modos o aspectos de la revelación. Sabelio expuso que DIOS es padre y a la vez hijo y a la vez espíritu santo, pero sin distinción de personas, sino más bien una sola persona en 3 modos de manifestarse, esta herejía es la comúnmente llamada solo Jesús.

Las sectas ocupan los mismos argumentos que sus creadores, Arrio, Pablo de samosata, sabelio, pelagio, praxeas, etc, etc,...es la misma mentira del diablo solo que con otros interlocutores. Otro rotulo pero el mismo engaño.

Arrianismo= testigos de Jehová.
Sabelianismo= solo Jesús.
Teodoto y pablo de samosata= unicismo.
Gnosticismo= nueva era, budismo.
Pelagio= humanismo cristiano.
Lunáticos (culto a la luna)=islamismo. Etc, etc.


LA TEOLOGIA CIRCUNSTANCIAL.

Las sectas cambian constantemente su teología y por lo tanto no es confiable lo que dicen acerca de ellas misma. Como generalmente las sectas son una extensión del pensamiento herético de su líder, a medida que la "ILUMINACION DE SU LIDER SE ENGANDEZCA" avanzara su teología. Por lo tanto en las sectas de mayor tiempo, encontraremos doctrinas totalmente contrarias a sus inicios.

Así, a medida que se suceden los líderes de las sectas, se va añadiendo el pensamiento de dichos líderes, realizando tantos cambios como el líder de turno lo estime conveniente. Incluso actualmente algunos, como los testigos de Jehová, se desentienden casi completamente de las doctrinas de sus fundadores.

Muy diferente a la doctrina bíblica, la cual nos da seguridad. Judas 3 nos dice que la doctrina fue "una vez dada a los santos", o sea para siempre. Pablo habla de que él ya puso el fundamento (1 corintios 3:10-11; ROM 15:20;  Efesios 2:20). No hay más doctrina para la iglesia. Todo lo que necesitamos saber ya está en la palabra y no debemos atender a nuevas revelaciones que no se ajusten a la misma escritura.

LAS FALSAS PROFECÍAS.

Generalmente las sectas de corte místico, se adjudican el concepto de "profetas", dando fechas de ciertos acontecimientos, que al no cumplirse, se justifican como "mal interpretados", o sea un vil embuste. Es así como los testigos de Jehová tienen innumerables profecías no cumplidas al igual que sus primos hermanos los adventistas del 7mo día.

La biblia habla explícitamente de los falsos profetas, de cómo probarlos.
Dt 18:20-22; mt 24:11; hecho 20:20; 2 pedro 2:1 etc, etc...

SALVACION POR OBRAS

Una de las armas de "control" que las sectas tienen es su aseveración que la salvación no está consumada y por lo tanto se debe hacer obras para llegar a ella. Es así como los testigos de Jehová dicen que cada testigo debe hacer la voluntad de la organización, y así "ganar" la salvación. Esa "voluntad" de la organización no es más que el total y absoluto sometimiento a todas las reglas de dicha organización. Un control total. Por lo anterior el conocimiento de la organización para ellos es más relevante que el conocimiento de la escritura misma, ya que sin la organización la escritura (según ellos) no tiene sentido alguno. Cada secta depende de su organización, cultos, ritos, mandamientos de hombres con carácter de infalibles, y sin ellos, no acreditan a nadie para ser salvos.

¿Qué dice la escritura?

La biblia nos habla de salvación por gracia, por don de DIOS EN LA PERSONA DE JESUCRISTO. Efesios 2:8-9 es claro en decir por qué medio somos salvos. lease también: Jn 1:12-13; gal 1:6; ROM 4:4-5, 11:6; ROM 1:17; tito 3:5 hecho 4:12; 1 tim 2:5; efesios 1:7 etc.


¿QUE HACER PARA NO CAER EN UNA SECTA?

La base para estar firme contra las sectas no es estudiar a cada una de ellas, sino más bien, es conocer la doctrina verdadera. No necesitamos andar de librería en librería buscando material sobre sectas, lo primero es conocer la biblia, la sagrada escritura.

"Al conocer la verdad, reconoceremos la mentira"

Por lo tanto la doctrina bíblica debe ser prioridad en nuestras iglesias. Un cristianismo bíblico, completo, integral, abarcando todos los aspectos de nuestra vida.

Para ello necesitamos:


  1. Buenos maestros, profesores bíblicos capacitados.
  2. Familias formadas en valores cristianos.
  3. Un espíritu de mansedumbre al momento de vivir conflictos.
  4. Paciencia para escuchar los problemas de otro.
  5. Un liderazgo cercano y comprensivo.
  6. Una buena formación social y psicológica bíblica.
  7. Una red de ayuda y fortalecimiento.
o sea características de una iglesia integral.

El apóstol Pablo habla de "TODO EL CONSEJO DE DIOS", todos los aspectos de la vida deben ser tratados en la iglesia. Hch 20:27

Esas enseñanzas eran un seguro para Pablo de que si venían falsos maestros, sus discípulos tenían con que defenderse. Hecho 20:28-29

La capacitación bíblica es fundamental, y también debe tomar en cuenta la parte emocional de la congregación. 1 Tes 5:23 nos habla de que a DIOS le interesa todo nuestro ser. Nuestros jóvenes se deben sentir apoyados y comprendidos, así no irán por doquier buscando una satisfacción emocional.
Por lo tanto es menester mantener a la hermandad en comunión del ESPIRITU.

El ejemplo del líder debe ser fundamental. 1 Pedro 5:2-3 

Como alguien dijera: gobernar es educar. Para un gobierno correcto de la iglesia, se debe educar en la enseñanza bíblica, cumpliendo así el desarrollo normal de la iglesia. Para esto DIOS provee de maestros bíblicos adecuados.

La doctrina es fundamental 
1 tim 4:6, 11-13; 6:3-5: 2 tim 4:1-2; tito 1:9; 2:1; 2 pedro 2:18; 1ts 2:3-12


CONCLUSION

Una secta es un peligro, una amenaza a la integridad de la iglesia y sus miembros. Debemos estar alertas a cualquier foco de sectarismo dentro y fuera de las congregaciones.

Es nuestro deber como hijos de Dios, proteger y cuidar a los hermanos mas débiles (Rom 14.1; 15:1). Es nuestra obligación, impuesta por Dios, defendar la fe con pasión, de todos aquellos que la ataquen. El diablo siempre tendrá una secta disponible para atrapar a los creyentes, no debemos darle la oportunidad (1 Pedro 5:8) Pero entendiendo también que los miembros de las sectas son almas, que están atrapadas en el lazo del diablo, y que necesitan salvación. Para ello tenemos nuestra arma de ataque, la más efectiva de las armas, la espada del ESPIRITU, la palabra de DIOS. (Efesios 6)

hermanos, DIOS nos entregó este evangelio glorioso y nos ha mandado defenderlo y predicarlo con pasión.

Judas 3

Espero que este breve estudio pueda ser de ayuda en esta magna tarea.
Que Dios les bendiga, su hermano en Cristo Juan Carlos Sandoval.


¿Como Reconocer a un falso ministro?

¿Como Reconocer a un falso ministro?


Por Juan Wesley

"Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, , ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y hachado en el fuego. Así que por sus frutos los conoceréis" (Mateo 7:15-20).

Apenas se puede concebir o expresar en palabras cuán grandes son las multitudes que corren hacia la destrucción, y que no quieren persuadirse de que deben andar en el camino estrecho, a pesar de saber que es la vía de la salvación eterna. Y de esto somos testigos diariamente. Tales son la torpeza y la locura del género humano, que miles de hombres aún se apresuran en el camino del infierno, sólo porque es él, porque así lo hacen otros; pareciera que prefieren ser de la mayoría, aunque perezcan. ¡Tal es la influencia tremenda que tiene el ejemplo en los míseros y débiles hijos de los hombres! Continuamente están poblando las regiones de la muerte, y ahoga infinidad de almas en la perdición eterna.

A fin de advertir al género humano que evite este peligro, a fin de salvar a cuantos fuere posible de esta epidemia que se desarrolla, ha enviado Dios a sus atalayas que a voz en cuello muestren a la gente el peligro en que se encuentran.

Con este fin mandó a sus siervos los profetas de generación, a que enseñen el camino estrecho, y amonestasen a todos los hombres a no conformarse al mundo. Pero, ¿qué sucederá si los atalayas mismos caen en la red en contra de la cual amonestan a otros? ¿Qué pasará si los profetas profetizan mentiras y hacen que el pueblo yerre el camino? ¿Qué sucederá si señalan como la vía de la vida eterna la que en realidad guía a la muerte perdurable; si exhortan a los demás a que anden, como ellos mismos andan, en el camino espacioso y no en el angosto?

¿Es está una cosa extraña, rara? ¡Ay! Dios sabe que no lo es. Los ejemplos de esto son innumerables. Se hallan en todas épocas y en todo el mundo. ¡Ay, y qué cosa tan horrenda es ésta, que los embajadores de Dios se conviertan en agentes del diablo! ¡Que los que han sido enviados a enseñar el camino del cielo, en realidad enseñan la vía del infierno! Son como las langostas de Egipto, que "se comieron lo que había quedado sano y salvo, lo que quedó después del granizo".

Devoran a los hombres que quedan, que han escapado, a quienes no ha destruido el mal ejemplo. No sin buena razón para ello, nos amonesta tan solamente en contra de ellos nuestro sabio y bendito Salvador cuando dice: "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces". Advertencia de la mayor importancia.

A fin de que se grabe más firmemente en nuestros corazones, investigaremos en primer lugar, quienes son estos falsos profetas; en segundo, que disfraz se ponen y finalmente, la manera por la que podremos saber lo que realmente son, a pesar de sus buenas apariencias.



¿QUIÉNES SON ESTOS FALSOS PROFETAS?

Investiguemos primeramente, quienes son estos falsos profetas. Y esto es tanta más necesario, cuanto que estos mismos hombres han procurado torcer esta escritura para su propia perdición, y no sólo la suya, sino la de otros muchos. Por consiguiente, para evitar toda clase de disputa, no haré mucho ruido, como acostumbran algunos, ni haré uso de exclamaciones vanas y retóricas a fin de engañar a los sencillos, sino que diré verdades tan claras y patentes que ninguno que no haya perdido la inteligencia o la modestia, puede negar: Verdades que se relacionen íntimamente con el tenor de las palabras anteriores de Cristo: " Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan" (Mateo 7:13 y 14), puesto que muchos han interpretado estas palabras, sin hacer caso absolutamente de lo que se dijo antes, y como si no se relacionase con el sermón en el que se encuentran dichas palabras.

En este lugar, lo mismo que muchos otros pasajes de la Escritura, y especialmente el Nuevo Testamento, la palabra profeta significa; no la persona que adivina lo futuro; sino que habla en nombre de Dios: Un hombre que dice ser enviado de Dios a enseñar a los demás el camino del cielo.

Un profeta falso es aquel que enseña un camino falso, una vía que no lleva al cielo; o lo que viene a ser lo mismo, que no enseña el verdadero camino.



EL CAMINO ESTRECHO Y EL CAMINO ANGOSTO

Todo camino espacioso es infaliblemente falso. Por consiguiente, esta regla es clara y segura: "Todo aquel que enseña a los hombres a que anden por el camino espacioso, una vía por la que van muchos, es un falso profeta".

Por otra parte, el camino al cielo es angosto. Luego esta otra regla es también clara y segura: "Todo aquel que no enseña a los hombres a que anden por el camino angosto, a ser diferente de los demás hombres, es un falso maestro".

Extendámonos más todavía. El único camino al cielo es estrecho; el angosto. El que Jesús enseña en sus palabras anteriores; luego todo aquel que no enseña a los hombres ese camino, es un falso profeta.

Ahora bien, el camino angosto, es el camino de la humildad de los que lloran, de la mansedumbre, de los deseos santos, del amor a Dios y al prójimo donde se hace el bien, y se sufre el mal por amor a Cristo. Luego todo aquel que enseña un camino diferente de éste como si fuera la vía del cielo, es un falso profeta.

Nada importa el nombre que se dé a ese otro camino: que se llame fe; o buenas obras; o arrepentimiento; o arrepentimiento, fe y la nueva obediencia todos estos nombres son buenos; pero si esos nombres o cualquier otro, enseña alguno a los hombres ese camino, es en verdad un falso profeta.

¡Cuán tremenda debe ser la condenación de aquellos que hablan mal del buen camino; y sobre todo la de los que enseñan una vía enteramente opuesta, el camino del orgullo, de la liviandad, de las pasiones, de los deseos mundanos en el que se buscan placeres más que a Dios, de la dureza para con nuestro prójimo, del desprecio de las buenas obras y donde no se sufre ningún mal ni persecución por causa de la justicia!

Si alguien me pregunta: "¿Cuándo ha enseñado alguno esto, o quien lo enseña como el camino del cielo?" Le contestaré: Miles de varones tenidos como justos y sabios; todos aquellos que en diferentes denominaciones animan a los soberbios, los frívolos, los dados a las pasiones, los amantes del mundo y de los placeres, los injustos, los duros de corazón, los perezosos, los descuidados, los buenos para nada, los inútiles, los que nada sufren por la justicia, y les permiten imaginarse que van por el camino al cielo.

Estos son los falsos profetas en todo el sentido de la palabra. Los que traicionan a Dios y al hombre; los primogénitos de Satanás, los hijos mayores de Apolión el destructor. Estos son mucho peores que los asesinos, puesto que destruyen las almas de los hombres; continuamente están poblando las regiones de la obscuridad, y cuando sigan en pos de las almas que han arruinado, "el infierno abajo se espantará y saldrá a recibirlos."



LOS FALSOS PROFETAS SE PRESENTAN CON APARIENCIA DE PIEDAD. POR FUERA OVEJAS, POR DENTRO LOBOS.

Pero, ¿se presentan ahora tales cuales son? Nada de eso. Si así lo hicieran, no podrían destruir a tantos. Todos se alarmarían huirían para escapar con vida. Por consiguiente, asumen una apariencia enteramente distinta, que es el segundo punto que vamos a considerar, "vienen con vestidos de ovejas, mas por dentro son lobos rapaces."

"Vienen a vosotros con vestidos de ovejas" es decir, su apariencia es la de hombres que no pueden hacer daño. Se presentan del modo más amable e inofensivo, sin la menor señal de enemistad. ¿Quién se ha de figurar que estos individuos tan pacíficos podrán hacer mal a nadie? Tal vez no sean tan celosos y activos en hacer bien como uno deseara; pero no obstante, no hay razón para sospechar que tengan ni siquiera el deseo de hacer daño -Pero no es esto todo.

En segundo lugar, vienen aparentando ser útiles, como si estuvieran llamados a esto cabalmente, a hacer el bien. Están encargados especialmente de velar por sus almas, de educarlos en el camino de la vida eterna. Su deber, aparentemente es ir por todas partes "haciendo bien, y sanando a todos los oprimidos del diablo". Siempre hemos estado acostumbrados a considerarlos como mensajeros de Dios, enviados a traernos bendiciones

En tercer lugar, vienen con la apariencia de la religión. Les podrán asegurar que es el celo de Dios, y solamente eso lo que les impulsa hacer lo que hacen . Todo lo que hablan es a impulsos de su amor a la verdad y el temor de que ésta sea menoscabe; puede ser por amor a la iglesia y el deseo de defenderla de sus enemigos.

Vienen sobre todo, con la apariencia del amor. Se toman todas estas molestias solamente por su bien; no deberían molestarse, pero se interesan por ustedes. Protestarán sus buenos deseos, la ansiedad que sienten al ver el peligro en que están, sus deseos fervientes de protegerlos en contra de toda clases de errores, de que no caigan en doctrinas nuevas y falsas. Sentirán mucho que ver que cualquier persona de tan buenas intenciones, acepta opiniones exageradas, o que esta perpleja con nociones extrañas e incomprensibles, o alucinada por el entusiasmo. Por tanto, les aconsejarán que estén quietos en el camino claro de en medio; que no sean demasiado justos, no sea que "se destruyan a sí mismos".


¿CÓMO PODEMOS SABER LO QUE REALMENTE SON A PESAR DE SUS APARIENCIAS?

Pero, ¿cómo sabremos lo que realmente son, a pesar de su apariencia engañadora? Este es el tercer punto que nos propusimos investigar. Nuestro bendito Señor vio la necesidad de que todos los hombres conozcan a estos falsos profetas, por más que se disfracen, y dilucidan la verdad por la gran cantidad de consecuencias. Nos da, por consiguiente una regla clara y sencilla que aún las inteligencias de más cortos alcances pueden fácilmente comprender, y que puede aplicarse en todas ocasiones: "Por sus frutos los conoceréis".

Fácilmente podemos aplicar esta regla a todas horas. A fin de saber si ciertas personas que hablan en nombre de Dios son verdaderos o falsos profetas , es fácil observar primero: ¿Qué influencia tienen en sus propias vidas? ¿Qué frutos producen sus doctrinas? ¿Son puros y limpios en todas las cosas? ¿Qué efecto tienen en sus corazones? ¿Dejan ver en todo el tenor de sus vidas que sus disposiciones y costumbres son santas, celestiales, divinas; que está en ellos la mente que estuvo en Jesucristo; que son mansos, humildes, pacíficos, amantes de Dios y del hombre, y celosos en hacer buenas obras?

Fácilmente podemos investigar, en segundo lugar, que frutos produce su enseñanza en aquellos que los escuchan, si no en todos, al menos en muchos de ellos; porque ni los apóstoles convirtieron a todos aquellos a quienes les predicaron. ¿Tienen estos la mente de Cristo? ¿Andan como El anduvo? ¿Y su andar de esta manera, es el resultado de haber escuchado a dichos profetas? ¿Eran inicuos interior y exteriormente hasta que los escucharon? Si así fuere, claro está que los hombres son verdaderos profetas, maestros enviados por Dios. Pero si no es así, si no se enseñan a sí mismos o a otros eficazmente el amor y el servicio de Dios, claro está que son falsos profetas, que no han sido enviados por Dios.

Palabra dura es ésta, y ¿quién la podrá soportar? Nuestro Señor lo sabía y por lo tanto condescendió a probarlo muy extensamente por medio de varios argumentos claros y convincentes.

"¿Acaso se recogen uvas de los espinos" dice, "o higos de los abrojos" (v. 16). ¿Esperaremos buenos frutos de estos hombres perversos? ¡Más bien se puede esperar coger uvas de los espinos o higos de los abrojos! "Todo buen árbol da buenos frutos, mas el árbol malo da malos frutos" (v. 17). Todo verdadero profeta, todo verdadero maestro enviado por Dios, lleva el buen fruto de la santidad; pero el falso profeta, el falso maestro, a quien El no ha enviado por Dios, no lleva malos frutos una que otra vez, sino continua y necesariamente. Así que, tengamos como regla eterna: "Por sus frutos los conoceréis".

Todo aquel, que de hecho hace que los orgullosos, iracundos, de compasión superficial, amantes del mundo, se vuelvan humildes amables, amantes de Dios, quien naturalmente confirma sus palabras. Por otra parte, aquel cuyos oyentes permanecen tan injustos como antes, o quienes no tienen la justicia que excede a la de los escribas y fariseos, es un falso profeta, y a no ser por un milagro de la gracia divina, tanto él como los que le escuchan, caerán en el hoyo.


¡GUARDAOS DE LOS FALSOS PROFETAS!

"¡Guárdense de estos falsos profetas!" porque aún cuando vengan "con vestidos de ovejas, por dentro son lobos rapaces". Sólo vienen a destruir y devorar al rebaño, y si no hay quien lo defienda, lo hacen pedazos. Aunque quieran, no pueden guiarlos por el camino al cielo; no es posible que lo hagan, puesto que no saben la vía. ¡Guárdense de ellos, no sea que los descaminen y hagan que pierdan todo lo que ya tenían!


UNAS PALABRAS DE AMONESTACIÓN A LOS FALSOS PROFETAS

No puedo concluir sin dirigir antes unas cuantas palabras a aquellos de quienes hemos estado hablando.

¡Ustedes, profetas falsos, huesos secos, escuchen, a lo menos hoy, la Palabra de Dios! ¿Hasta cuándo dejarán de mentir en el nombre de Dios, diciendo: "Dios ha hablado", cuando Dios no habló? ¿Hasta cuándo seguirán torciendo los caminos rectos del Señor, cambiando la luz por tinieblas y las tinieblas por luz? ¿Hasta cuándo dejarán de enseñar el camino de la muerte, llamándolo, camino de la vida? ¿Hasta cuándo cesarán de entregar a Satanás las almas que pretenden llevar a Dios?

"¡Ay de vosotros, ciegos guías de ciegos!, porque cerráis el Reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni a los que están entrando dejáis entrar." A los que se están esforzando a entrar por la puerta angosta , llaman el camino espacioso; a los que apenas han dado unos cuantos pasos en la vía del Señor amonestan diabólicamente que no vayan muy lejos. A los que cabalmente empiezan a tener hambre y sed de justicia, persuaden a que no sean "demasiado justos" y de este modo los hacen tropezar en el mero dintel. Sí, logran hacer que caigan para no levantarse más. ¿Por qué hacen esto? ¿De qué les aprovecha su sangre cuando caen en el hoyo? ¡Qué ganancia tan miserable! "Perecerán por su maldad, pero su sangre demandará Dios de vuestras manos!"

¿Dónde tienen los ojos, dónde la inteligencia? ¿Tanto han engañado a otros, que acabarán por engañarse a sí mismos? ¿Quién les ha dicho que enseñen el camino, el cual no conocen? ¿Se han "entregado a semejante error, de tal manera, que no sólo enseñan sino que aún creen una mentira?" ¿Es posible que crean ser enviados de Dios, que son sus mensajeros? Si el Señor les hubiera enviado, Su obra prosperaría en sus manos. Vive el Señor, que si fueran los mensajeros de Dios, el "confirmaría las palabras de sus mensajeros;" pero la obra del Señor no prospera en sus manos; no traen pecadores al arrepentimiento; no confirma el Señor sus palabras, puesto que no salvan almas de la muerte.

¿Cómo pueden evadir las palabras del Señor, tan terminantes, tan fuertes, tan decididas? ¿Cómo pueden dejar de conocerse por sus propios frutos, frutos malos de árboles malos? "¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?" Aplíquense estas palabras, porque a ustedes pertenecen. ¡Oh, árboles secos!, ¿por qué inutilizan el terreno? "Todo buen árbol lleva buenos frutos." ¿No ven que no hay excepción? Sepan, pues, que no son buenos árboles, puesto que no llevan buenos frutos. "Mas el árbol malo da malos frutos," y ustedes, desde el principio, han dado malos frutos. Lo que han hablado, como si fuera de Dios, sólo han confirmado a los que les han escuchado, en el carácter y las obras del diablo. Reciban la amonestación de aquel en cuyo nombre les hablo, antes que pase la sentencia que los está amenazando. "Todo árbol que no da buen fruto, se corta, y se echa al fuego."

¿Oh, los que saben aludidos no endurezcan su corazón! Por mucho tiempo han cerrado sus ojos para no ver la luz. Ábranlos, pues, antes que sea demasiado tarde; antes que les echen a las tinieblas de afuera. ¡No dejen que ninguna consideración temporal pase a su mente, porque arriesgan toda la eternidad! Antes de ser enviados han corrido. ¡No vayan más lejos; no condenen sus almas y las de los que les escuchan! No tienen fruto de su trabajo. Y ¿por qué? Simplemente porque no está el Señor con ustedes. Humíllense, pues, ante El; clamen a El desde el polvo, para que vivifique sus almas, les dé la fe que obra por el amor, ese amor que es humilde y manso, puro y misericordioso, celoso en buenas obras, que se goza en la tribulación en los reproches, en los sufrimientos, en la persecución por falta de la justicia. Entonces reposará sobre ustedes el "glorioso espíritu de Cristo", y se verá que son de Dios. Entonces harán la obra de evangelistas y cumplirán su ministerio. La Palabra de Dios será en sus labios, como "martillo que quebranta la piedra". Por sus frutos se sabrá que son profetas del Señor, aún por medio de los hijos espirituales que Dios les dé. Y después de enseñar justicia a la multitud, resplandecerán como las estrellas a perpetua eternidad.