«Mas ya os digo, que de toda palabra ociosa
que hablaren los hombres, de ella darán cuenta
en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.» (Mat. 12:36, 37.)
Pregunta: ¿Qué se entiende por «palabra ociosa»?
Respuesta: La voz traducida «ociosa» en el original puede significar ligera, rápida, inútil, vana, estéril. «La muerte y la vida están en el poder de la lengua», dice la Escritura, enseñándonos la importancia de nuestras palabras (Prov. 18:21). «Si alguno piensa ser religioso entre vosotros y no refrena su lengua: la religión del tal es vana» (Sant. 1:26).
De las palabras ociosas de las personas ociosas habla Pablo refiriéndose a las que andan de casa en casa: «parleras y curiosas, hablando lo que no conviene» (1 Tim. 5:12, 13).
La habladuría ligera, vana, torpe, impertinente, siendo el producto de un corazón ligero y una mente hueca es abominación a Dios. Tal habladuría, tales palabras, se producirán como prueba contra nosotros en el juicio de Cristo. Tus palabras serán la prueba que determine el grado de tu condenación (pues como afirmó Jesús en el mismo evangelio de Mateo cap. 11 y Lucas 12:4, había diversos grados. «Por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.» Aunque Apocalipsis 20:12-13 dice que los hombres serán juzgados según sus obras porque, naturalmente, las obras son mucho más importantes que las palabras, pero son las palabras que emitimos los testigos,
en pro o en contra, referentes a nuestras obras.
Esta declaración podía haber parecido mucho más rara e imposible a los lectores de la Biblia por casi veinte siglos, que lo es a nosotros, que ya hemos aprendido a registrar en pequeñas cintas magnetofónicas las vibraciones acústicas que producen nuestras gargantas. No puede parecernos tan raro como lo sería para nuestros abuelos el que el poderosísimo y sapientísimo Creador pueda registrar las palabras de los hombres por medios naturales que
nosotros todavía ignoramos; pero ellos lo admitían por fe.
¿No podemos hacerlo nosotros, a quienes resta descubrir un poquitín menos que ellos de las maravillas de la naturaleza?
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Por Samuel Vila, Extracto del libro "Enciclopedia explicativa de dificultades bíblicas"
que hablaren los hombres, de ella darán cuenta
en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.» (Mat. 12:36, 37.)
Pregunta: ¿Qué se entiende por «palabra ociosa»?
Respuesta: La voz traducida «ociosa» en el original puede significar ligera, rápida, inútil, vana, estéril. «La muerte y la vida están en el poder de la lengua», dice la Escritura, enseñándonos la importancia de nuestras palabras (Prov. 18:21). «Si alguno piensa ser religioso entre vosotros y no refrena su lengua: la religión del tal es vana» (Sant. 1:26).
De las palabras ociosas de las personas ociosas habla Pablo refiriéndose a las que andan de casa en casa: «parleras y curiosas, hablando lo que no conviene» (1 Tim. 5:12, 13).
La habladuría ligera, vana, torpe, impertinente, siendo el producto de un corazón ligero y una mente hueca es abominación a Dios. Tal habladuría, tales palabras, se producirán como prueba contra nosotros en el juicio de Cristo. Tus palabras serán la prueba que determine el grado de tu condenación (pues como afirmó Jesús en el mismo evangelio de Mateo cap. 11 y Lucas 12:4, había diversos grados. «Por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.» Aunque Apocalipsis 20:12-13 dice que los hombres serán juzgados según sus obras porque, naturalmente, las obras son mucho más importantes que las palabras, pero son las palabras que emitimos los testigos,
en pro o en contra, referentes a nuestras obras.
Esta declaración podía haber parecido mucho más rara e imposible a los lectores de la Biblia por casi veinte siglos, que lo es a nosotros, que ya hemos aprendido a registrar en pequeñas cintas magnetofónicas las vibraciones acústicas que producen nuestras gargantas. No puede parecernos tan raro como lo sería para nuestros abuelos el que el poderosísimo y sapientísimo Creador pueda registrar las palabras de los hombres por medios naturales que
nosotros todavía ignoramos; pero ellos lo admitían por fe.
¿No podemos hacerlo nosotros, a quienes resta descubrir un poquitín menos que ellos de las maravillas de la naturaleza?
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Por Samuel Vila, Extracto del libro "Enciclopedia explicativa de dificultades bíblicas"










